La nueva evangelización
13 Julio 2010

Monseñor Kurt Koch
Por el momento, Benedicto XVI sólo ha aportado un cambio significativo a la estructura de la Curia romana al anunciar, el 28 de junio, la creación del nuevo Consejo Pontificio para la Promoción de la Nueva Evangelización, con el fin, dijo, «de promover una renovada evangelización en los países donde ya resonó el primer anuncio de la fe y están presentes Iglesias de antigua fundación», como es el caso de Occidente en general y de Europa y España en particular. Este nuevo organismo busca responder al «eclipse del sentido de Dios», encontrando «medios adecuados para volver a proponer la perenne verdad del Evangelio de Cristo». A su frente el Papa ha puesto al arzobispo italiano Salvatore Fisichella, reconocido teólogo, hasta ahora Presidente de la Academia Pontificia para la Vida y Rector de la Pontificia Universidad Lateranense, quien era también capellán de la Cámara de los Diputados de Italia, y tejedor de una red de amistades en el mundo cultural que han ayudado a intelectuales a descubrir la Iglesia, como, por ejemplo, a la escritora Oriana Fallaci.
Al ser la auténtica novedad de este pontificado en el gobierno de la Curia Romana, el Consejo Pontificio para la Promoción de la Nueva Evangelización se convertirá en una de las características fundamentales del estilo de gobierno del Papa Benedicto XVI, que no busca una Iglesia replegada, sino evangelizadora, que en su misión encuentra su identidad y la capacidad para superar sus propias dificultades. Con esta decisión, al mismo tiempo, recoge estructuralmente el legado del pontificado de Juan Pablo II, quien acuñó el concepto de nueva evangelización, y evita, como habían comenzando a advertir los cardenales Angelo Scola y Josef Cordes, que ese desafío caiga en el olvido.

Monseñor Ignacio Carrasco de Paula
No es un giro hacia el activismo. El Papa no se cansa de repetir que el centro de la vida de la Iglesia, y también de la misión, es la Eucaristía. El pasado fin de semana, en su Visita apostólica a la localidad italiana de Sulmona, en la región de los Abruzzos, con motivo del Jubileo por el octavo centenario del nacimiento de san Celestino V (el Papa ermitaño que renunció cinco meses después de su elección), Benedicto XVI resaltó que, como muestra el Evangelio, «el primer imperativo es siempre el de orar al Señor de la mies. Y sólo después de esta invitación, Jesús define algunos compromisos esenciales de los discípulos: el anuncio sereno, claro y valiente del mensaje evangélico -también en los momentos de persecución-, sin ceder ni a la fascinación de la moda, ni al de la violencia o de la imposición; el desapego de la preocupación por las cosas -el dinero y el vestido-, confiando en la Providencia del Padre; la atención y cuidado en particular hacia los enfermos en el cuerpo y en el espíritu».
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