Qué detalle, Señor, has tenido conmigo, cuando me elegiste. Entre tantas, tus ojos me vieron, tu boca me habló.
¿Quieres?, me dijiste. Y yo, que te lo había pedido tanto, me vi llena de asombro.
¿A mí me lo pides? Si antes que mío es tuyo, desde siempre, desde que lo soñaste tu amigo íntimo.
¿Habrá más honor? Madres: estemos abiertas a la llamada que el Señor, en cualquier momento, puede hacer a nuestros hijos. Jóvenes: ¿habéis preguntado a Jesús qué quiere de vuestra vida? Porque Cristo actúa a través de los
sacerdotes para el bien de los hombres. Tenemos que orar, porque necesitamos muchos sacerdotes, apóstoles, fieles, entusiastas, que apacienten las ovejas y metan a Jesús en el corazón de todos los hombres. El 19 de junio, seis españoles Legionarios de Cristo, del noviciado de Salamanca -que fue también el de mi hijo-, fueron ordenados diáconos por monseñor Ricardo Blázquez, arzobispo de Valladolid. Que María, madre de los sacerdotes, les ayude a ser santos.