Biografías de sacerdotes santos
6 de Agosto: San Hormidas
06 Agosto 2010
Originario de la Campania, era un diácono de Roma, viudo, cuyo hijo San Silverio había de ceñir también la tiara pontificia. En el año 514, fue elegido Papa. Tuvo que consagrar toda su actividad al problema delicado y complejo de la situación que había producido en el oriente el cisma provocado por Acacio de Constantinopla, con el fin de aplacar a los monofisitas. A San Hormidas pertenece el honor de haber acabado con el cisma mediante la confesión de fe que lleva su nombre: "La Fórmula de Hormidas". Este documento, citado todavía por el Concilio Vaticano I, es una de las pruebas más fehacientes de la autoridad que se atribuía al Papa en los seis primeros siglos.Sabemos que San Hormidas fue un hombre inteligente, hábil y amante de la paz . En sus últimos años tuvo el consuelo de ver cesar en Africa la persecución de los vándalos.
4 de Agosto: San Juan Bautista Maria Vianney, Cura de Ars
04 Agosto 2010

Cura de Ars, nacido en Dardilly, cerca de Lyon, Francia, el 8 de Mayo de 1786; muerto en Ars el 4 de Agosto de 1859.; hijo de Matthieu Vianney y Marie Beluze.
En 1806, el cura de Ecully, M. Balley, abrió una escuela para aspirantes a eclesiásticos, y Juan Bautista María Vianney fue enviado a ella. Aunque era de inteligencia mediana y sus maestros nunca parecen haber dudado de su vocación, sus conocimientos eran extremadamente limitados, limitándose a un poco de aritmética, historia, y geografía, y encontró el aprendizaje, especialmente el estudio del latín, excesivamente difícil. Uno de sus compañeros, Matthias Loras, después primer obispo de Dubuque, le ayudaba en sus lecciones de latín.
Pero ahora se presentó otro obstáculo. El joven Vianney fue llamado a filas, al haber obligado la guerra de España y la urgente necesidad de reclutas a Napoleón a retirar la exención que disfrutaban los estudiantes eclesiásticos en la diócesis de su tío, el Cardenal Fesch. Matthieu Vianney intentó sin éxito procurarse un sustituto, de modo que su hijo se vio obligado a incorporarse. Su regimiento pronto recibió la orden de marchar. La mañana de la partida, Juan Bautista María fue a la iglesia a rezar, y a su vuelta a los cuarteles encontró que sus camaradas se habían ido ya. Se le amenazó con un arresto, pero el capitán del reclutamiento creyó lo que contaba y lo mandó tras las tropas. A la caída de la noche se encontró con un joven que se ofreció a guiarle hasta sus compañeros, pero le condujo a Noes, donde algunos desertores se habían reunido. El alcalde le persuadió de que se quedara allí, bajo nombre supuesto, como maestro. Después de catorce meses, pudo comunicarse con su familia. Su padre se enfadó al saber que era un desertor y le ordenó que se entregara pero la cuestión fue solucionada por su hermano menor que se ofreció a servir en su lugar y fue aceptado.
Juan Bautista María Vianney reanudó entonces sus estudios en Ecully. En 1812 fue enviado al seminario de Verrieres; estaba tan mal en latín que se vio forzado a seguir el curso de filosofía en francés. Suspendió el examen de ingreso al seminario propiamente dicho, pero en un nuevo examen tres meses más tarde aprobó. El 13 de Agosto de 1815 fue ordenado sacerdote por Monseñor Simon, obispo de Grenoble. Sus dificultades en los estudios preparatorios parecen haberse debido a una falta de flexibilidad mental al tratar con la teoría como algo distinto de la práctica - una falta justificada por la insuficiencia de su primera escolarización, la avanzada edad a la que comenzó a estudiar, el hecho de no tener más que una inteligencia mediana, y que estuviera muy adelantado en ciencia espiritual y en la práctica de la virtud mucho antes de que llegara a estudiarla en abstracto. Fue enviado a Ecully como ayudante de M. Balley, quien fue el primero en reconocer y animar su vocación, que le instó a perseverar cuando los obstáculos en su camino le parecían insuperables, que intercedió ante los examinadores cuando suspendió el ingreso en el seminario mayor, y que era su modelo tanto como su preceptor y protector. En 1818, tras la muerte de M. Balley, Vianney fue hecho párroco de Ars, una aldea no muy lejos de Lyon. Fue en el ejercicio de las funciones de párroco en esta remota aldea francesa en las que el "cura de Ars" se hizo conocido en toda Francia y el mundo cristiano. Algunos años después de llegar a Ars, fundó una especie de orfanato para jóvenes desamparadas. Se le llamó "La Providencia" y fue el modelo de instituciones similares establecidas más tarde por toda Francia. El propio Vianney instruía a las niñas de "La Providencia" en el catecismo, y estas enseñanzas catequéticas llegaron a ser tan populares que al final se daban todos los días en la iglesia a grandes multitudes. "La Providencia" fue la obra favorita del "cura de Ars", pero, aunque tuvo éxito, fue cerrada en 1847, porque el santo cura pensaba que no estaba justificado mantenerla frente a la oposición de mucha buena gente. Su cierre fue una pesada prueba para él.
Pero la principal labor del Cura de Ars fue la dirección de almas. No llevaba mucho tiempo en Ars cuando la gente empezó a acudir a él de otras parroquias, luego de lugares distantes, más tarde de todas partes de Francia, y finalmente de otros países. Ya en 1835, su obispo le prohibió asistir a los retiros anuales del clero diocesano porque "las almas le esperaban allí". Durante los últimos diez años de su vida, pasó de dieciséis a dieciocho horas diarias en el confesionario. Su consejo era buscado por obispos, sacerdotes, religiosos, jóvenes y mujeres con dudas sobre su vocación, pecadores, personas con toda clase de dificultades y enfermos. En 1855, el número de peregrinos había alcanzado los veinte mil al año. Las personas más distinguidas visitaban Ars con la finalidad de ver al santo cura y oír su enseñanza cotidiana. El Venerable Padre Colin se ordenó diácono al mismo tiempo, y fue su amigo de toda la vida, mientras que la Madre Marie de la Providence fundaba las hermanas auxiliadoras de las ánimas del purgatorio por su consejo y con su constante aliento. Su dirección se caracterizaba por el sentido común, su notable perspicacia, y conocimiento sobrenatural. A veces adivinaba pecados no revelados en una confesión imperfecta. Sus instrucciones se daban en lenguaje sencillo, lleno de imágenes sacadas de la vida diaria y de escenas campestres, pero que respiraban fe y ese amor de Dios que era su principio vital y que infundía en su audiencia tanto por su modo de comportarse y apariencia como por sus palabras, pues al final, su voz era casi inaudible.
Los milagros registrados por sus biógrafos son de tres clases:
. en primer lugar, la obtención de dinero para sus limosnas y alimento para sus huérfanos; . en segundo lugar, conocimiento sobrenatural del pasado y del futuro; . en tercer lugar, curación de enfermos, especialmente niños.
El mayor milagro de todos fue su vida. Practicó la mortificación desde su primera juventud, y durante cuarenta años su alimentación y su descanso fueron insuficientes, humanamente hablando, para mantener su vida. Y aun así, trabajaba incesantemente, con inagotable humildad, amabilidad, paciencia, y buen humor, hasta que tuvo más de setenta y tres años.
El 3 de Octubre de 1874 Juan Bautista María Vianney fue proclamado Venerable por Pío IX y el 8 de Enero de 1905, fue inscrito entre los Beatos. El Papa Pío X lo propuso como modelo para el clero parroquial.
[Nota: En 1925, el Papa Pío XI lo canonizó. Su fiesta se celebra el 4 de Agosto]
SUSAN T. OTTEN Transcrito por Gerard Haffner Traducido por Francisco Vázquez
San Agustín Roscelli: “Confesor santo” que se empeñó en salvar a las jóvenes de las trampas y de los peligros morales
29 Julio 2010
Publicado 2010/05/07
Autor: Gaudium Press
Bogotá (Viernes, 07-05-2010, Gaudium Press) Hace 192 años, el 17 de julio de 1818 en Bargone, Italia, el país europeo dio a luz un santo que siempre estuvo dispuesto -con humildad, obediencia y en silencio- a buscar la voluntad de Dios. Bautizado con el nombre de Agustín Roscelli -el mismo día de su nacimiento, porque se temía por su vida-, su existencia estuvo siempre impregnada por un gran amor por Aquél que lo creo. Hoy la Iglesia conmemora la vida de este santo quien fundó la Congregación de Hermanas de la Inmaculada Concepción de la Bienaventurada Virgen María.
Perteneciente a una familia pobre en medios materiales, pero rica en la fe y en virtudes cristianas, sintió el llamado al sacerdocio siendo muy joven, gracias a una misión que, en mayo de 1835, animó el Archipresbítero de Chiavari, en Italia, Antonio María Gianelli, quien hoy también es un santo italiano.
Su formación hacia el sacerdocio la realizó en la ciudad de Génova. Allí vivió tiempos difíciles y tuvo que afrontar varios desafíos económicos que supo sobrellevar gracias a su gran fuerza de voluntad, su tenacidad, la intensa oración y al corazón de algunas personas que le brindaron su apoyo. Fue ordenado sacerdote por el Cardenal Plácido María Tadini el 19 de septiembre de 1846.
Recordado como "Santo confesor" y por su gran deseo por ayudar a las jóvenes presas de peligros
Como sacerdote al Padre Roscelli se le encomendó la misión de trabajar en el populoso barrio de San Martín de Albaro, donde empezó a mostrar su gran dedicación a la confesión -incluso por este hecho algunos hoy lo llaman el "Santo confesor"-. Fue precisamente en el confesionario donde se acercó a la triste realidad y de los peligros a los que se enfrentaban las jóvenes de la época, quienes por su necesidad de trabajar, se convertían fácilmente en presa de personas deshonestas al tener que trasladarse a otras ciudades.
En 1874, como Capellán del Orfanatorio Provincial, conoció de cerca las dificultades por las que pasaban algunas madres solteras quienes, siendo jóvenes sencillas de pueblo y por falta de un trabajo digno y bien retribuido, eran víctimas de personas malintencionadas.
Por estos acontecimientos que rodaban constantemente su labor como pastor, el Padre Roscelli anidó en su corazón un fuerte deseo de salvar a las jóvenes de las trampas y de los peligros morales, el cual se materializó años más tarde -gracias a la propuesta que le hicieron algunas de sus penitentes-, en las escuelas taller, que consistían en centros donde las jóvenes recibían instrucción religiosa y moral, de la mano de la formación humana y cristiana, para que éstas pudiesen enfrentar los peligros de las ciudades.
Congregación de la Inmaculada Concepción de la Bienaventurada Virgen María
Un par de años después, el 15 de octubre de 1876, e inspirado por las maestras de las Casas-Taller, hizo realidad su tímida idea de una Congregación religiosa la cual recibió la bendición del mismo Papa Pio IX, quien le dijo al Padre Roscelli: "Deus bendicat te et opera tua bona" -"Dios te bendiga a ti y a tu buena obra"-.
El 22 del mismo mes el sacerdote les entregó el hábito religioso a las primeras Hijas, a quienes llamo Hermanas de la Inmaculada. Años después la obra se condolida y se extiende más allá de las fronteras italianas.
El Padre Roscelli muere el 7 de mayo de 1902 y es canonizado casi 100 años después por Juan Pablo II el 10 de junio de 2001, quien en la homilía de la canonización señaló: "El amor de Dios a los hombres se manifestó con particular evidencia en la vida de San Agustín Roscelli, a quien hoy contemplamos en el esplendor de la santidad. Su existencia, totalmente impregnada de fe profunda, puede considerarse un don ofrecido para la gloria de Dios y el bien de las almas".
28 de Julio: San Victor I, Papa y Mártir
28 Julio 2010
San Víctor, originario de Africa, sucedió en el pontificado a San Eleuterio hacia el año 189. Afrontó eficazmente las grandes dificultades de su época. Por ejemplo, ciertos cristianos del Asia que vivían en Roma, insistían en celebrar la Pascua según su propia tradición, aunque no fuese en domingo. Como ciertos obispos de Asia los apoyasen, San Víctor los amenazó con la excomunión. Otra de las dificultades que tuvo que enfrentar, fue la enseñanza de Teódoto, quien sostenía que Jesucristo era simplemente un hombre dotado de poderes sobrenaturales.
San Víctor murió antes de que comenzase la persecución de Septimio Severo, pero las persecuciones que debió sufrir por su enérgico celo para defender la fe, le merecen el título de mártir. Según San Jerónimo, este santo fue el primero en celebrar los sagrados misterios en latín.
23 de Julio: San Apolinar, Obispo de Ravena, Mártir
23 Julio 2010
San Apolinar fue el primer obispo de Ravena y él único mártir de dicha ciudad cuyo nombre se conoce. Según las actas de su martirio, Apolinar nació en Antioquía, donde fue discípulo de San Pedro, quien luego lo nombró obispo de Ravena. El santo además fue uno de los mártires más famosos en la Iglesia primitiva, y la gran veneración que se le profesaba es el mejor testimonio de su santidad y espíritu apostólico.
Debido a las muchas conversiones que logró en su ciudad natal, el santo fue desterrado por las autoridades; entonces San Apolinar fue a predicar a Bolonia, pero de nuevo tuvo que partir al exilio y durante la travesía, naufragó en las costas de Dalmacia, donde fue maltratado por predicar el Evangelio. Apolinar volvió tres veces a su sede, y otras tantas fue capturado, torturado y desterrado nuevamente. Vaspaciano publicó un decreto por el que condenaba al destierro a todos los cristianos; San Apolinar consiguió esconderse algún tiempo, pero fue descubierto por el pueblo quien lo golpeó hasta dejarlo muerto. San Pedro Crisólogo, el más ilustre de los sucesores del santo, lo calificó de mártir, y añadió que Dios preservó la vida de Apolinar durante largo tiempo para bien de su iglesia, y no permitió que los perseguidores le quitasen la vida.
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