Traigo 3 enlaces que son interesantes para hacerse una idea de lo que la Iglesia dice sobre estas preguntas tan repetidas:
¿Por qué las mujeres no pueden recibir la ordenación?
¿Por qué las mujeres no pueden presidir la eucaristía?
¿Por qué la Iglesia Católica no acepta la ordenación sacerdotal de las mujeres? :
www.churchforum.org/algun-dia-habra-mujeres-sacerdotes-iglesia-catolica.htm
www.aciprensa.com/controversias/mujersacerdote.htm
www.churchforum.org/por-que-no-puede-ser-sacerdote-una-mujer.htm
¿Qué es el sacerdocio?
10 requisitos para ser sacerdote
08 Septiembre 2011
1- Tener 25 años o más.
2- Tener formación de filosofía y teología, según la normativa de la Santa Sede.
3- Estar "incardinado", es decir pertenecer a una diócesis o instituto religioso de derecho pontificio o prelatura.
4- Ser varón.
5- Estar bautizado.
6- Tener vocación al sacerdocio.
7- Tener una vida acorde a su misión.
8- Tener buena salud física y psicológica.
9- Ser capaz de vivir el celibato.
10- Y más importante, querer darse completamente al amor de Jesucristo y de los hermanos.
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¿Las mujeres se pueden ordenar?
06 Septiembre 2011
Qué podemos hacer los católicos x ataques a sacerdotes?
22 Julio 2011
¿Que podemos hacer todos los católicos,además de rezar por ellos? Com el tema de los Sacerdotes acusados de Ped. en Irlanda, Alemania?.
¿"Quien tira la primera piedra"?
Seguro que en sus conciencias están totalmente dolidas, arrepentidos.
La Santa Iglesia en general está recibiendo un aluvión de la propaganda atea,etc etc.
Esperamos que nuestro Santo PADRE nos ilumine en este tema como en todos en la vida, de los que gozamos de su Santa Amistad.
¿Quien no ha cometido un pecado?
Que Dios les ayude a ellos a sus obispos y a todos los Padres de La Iglesia, que núnca más se vuelvan a repetir estas cosas con sus Santos y ejemplares Sacerdotes.
No sé el número exacto de acusados, pero seguro que no és ni el 0'00000001% del Mundo Sacerdotal.
Rezo por ellos y por todos los jovenes Sacerdotes para que se mantegan en el EJEMPLAR JESUS DE NATZHARET, EL HOMBRE PERFECTO Y SANTO
___________________________________
Tienes razón.
Aquí hay algunos datos:
Sobre la pedofilia en la Iglesia: con los datos en la mano
Orden sagrado
02 Febrero 2010
Mediante el sacramento del orden se confiere una participación al sacerdocio de Cristo-Cabeza. El sacerdocio ministerial se distingue esencialmente del sacerdocio común de los fieles.
1. El sacerdocio de Cristo
De entre el pueblo de Israel, designado en Ex 19,6 como «reino de sacerdotes», la tribu de Leví fue escogida por Dios «para el servicio de la Morada del Testimonio» (Nm 1,50); a su vez, de entre los levitas se consagraban los sacerdotes de la antigua aleanza con el rito de la unción (cfr. Ex 29,1-7), al conferirles una función «en favor de los hombres en lo que se refiere a Dios, para ofrecer dones y sacrificios por los pecados» (Hb 5,1). Como elemento de la ley mosaica, este sacerdocio es «introducción a una esperanza mejor» (Hb 7,19), «sombra de los bienes futuros», mas de por sí «no puede nunca, mediante unos mismos sacrificios que se ofrecen sin cesar año tras año, dar la perfección a los que se acercan» (Hb 10,1).
El sacerdocio levítico prefiguró de algún modo en el pueblo elegido la plena realización del sacerdocio en Jesucristo, no ligado ni a la genealogía, ni a los sacrificios del templo, ni a la Ley, sino sólo al mismo Dios (cfr. Hb 6,17-20 y 7,1ss). Por eso, fue «proclamado por Dios Sumo Sacerdote a semejanza de Melquisedec» (Hb 5,10), quien «mediante una sola oblación ha llevado a la perfección para siempre a los santificados» (Hb 10,14). En efecto, el Verbo de Dios encarnado, en cumplimiento de las profecías mesiánicas, redime a todos los hombres con su muerte y resurrección, entregando su propia vida en cumplimiento de su condición sacerdotal. Este sacerdocio, que Jesús mismo presenta en términos de consagración y misión (cfr. Jn 10,14), tiene, por tanto, valor universal: no existe «una acción salvífica de Dios fuera de la única mediación de Cristo»[1].
Año sacerdotal para los laicos: dos libros para la conversión
01 Febrero 2010
Federico Rodríguez de Rivera |
Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla
Entiendo que el año sacerdotal, a los laicos, nos impele a rezar por los sacerdotes, para que haya vocaciones y sean todos santos. También para los casados con hijos varones en edad de merecer puede ser interesante considerar si rezan para tener un hijo sacerdote como es habitual en muchas familias cristianas.
Pero, además de ese objetivo, hay uno personal para todos, derivado del sacerdocio común, que es el de la identificación con Cristo y, para ello, las sucesivas conversiones.
Por ese motivo recomiendo el libro escrito por el teólogo converso Scott Hahn, “Señor, ten piedad“ que trata de las continuas conversiones y, como consecuencia, el sacramento de la confesión como medio imprescindible para el cristiano.
Para convertirse hay que reconocerse pecador, hacer examen y sentir el peso de la culpa, acudiendo a la misericordia divina. Hay que hacer de hijo pródigo una y otra vez, sabiendo que nuestro Padre Dios está ahí esperando que aparezcamos en el horizonte de su mirada, para correr a nuestro encuentro, abrazarnos, introducirnos en su morada, darnos una vestidura nueva y ofrecernos un banquete, al tiempo que nos considera de nuevo hijos suyos.
El contraste bíblico es el de Adán y Caín, y tantos personajes de la Biblia, que pecando echan la culpa a Dios, se justifican y parece que son ellos los agraviados. Adán reprochó a Dios la condición de su compañera Eva, a la que dejó sola ante la serpiente. Caín le increpa a Dios al decirle que no es guardián de su hermano y que ahora, por la sentencia divina, le buscarán para matarle, siendo él el único que había matado hasta entonces a un hombre.
Actualmente, los propagadores de la cultura de muerte, reprochan a Dios la existencia de la conciencia. Las madres que abortan a sus hijos les echan la culpa a ellos, que son los más inocentes de los seres humanos, el que por su culpa, tendrían que vivir con ataduras y se limitaría su vida de placer desenfrenado.

Otra lectura imprescindible es la de una biografía del Santo cura de Ars, patrono de los párrocos, modelo de sacerdote y verdadero ejemplo de confesor y director espiritual.
Creo que es insuperable “El cura de Ars“ de Francis Trochu por el trabajo desarrollado para recopilar fuentes y dar una magnífica y accesible semblanza de San Juan Bautista María Vianney.
El cura de Ars quería a sus feligreses santos, identificados con Cristo, no le servía que fuesen tirando. Por eso se mortificó, se esmeró en el trabajo sacerdotal y en su sacrificio y les inculcó una profunda devoción a Santa María.
Su dirección espiritual tenía el objetivo de dejar las almas inmaculadas, con verdaderos propósitos de santidad y ahí estaba él una y otra vez para mostrar el camino, indicar las trabas, señalar las omisiones y evitar el autoengaño de sus penitentes. El camino señalado era arduo, el compromiso serio, pero la felicidad inmensa.
Muchas almas recibieron, además de la ayuda para conversiones profundas, para iniciar o proseguir el camino de identificación con Cristo, luces del cura de Ars sobre su posible llamada.
El año sacerdotal implica, en el fiel corriente, una profunda identificación con Cristo, en ese sacerdocio común. También significa llevar el crucifijo a su ambiente, ahora que los laicistas quieren erradicarlo de la vida pública.
Para eso, la conversión es el camino y la consideración del cariño maternal de María la seguridad de la victoria. El mismo Cura de Ars mostró como impenitentes recalcitrantes fueron redimidos por nimios detalles que tuvieron con Nuestra Señora. Pero ¿nos contentaremos sólo con esa salvación a última hora o querremos ser verdaderos rodrigones de Cristo en la tierra?
Las fichas técnicas de estos dos libros:
Autor: Scott Hahn
Título: Señor, ten piedad
Ediciones Rialb, colección Patmos, Madrid 2006
y Autor: Frances Trochu
Título: El cura de Ars
Ediciones Palaba, Madrid 2001
10 requisitos para ser sacerdote
08 Septiembre 2011
1- Tener 25 años o más.
2- Tener formación de filosofía y teología, según la normativa de la Santa Sede.
3- Estar "incardinado", es decir pertenecer a una diócesis o instituto religioso de derecho pontificio o prelatura.
4- Ser varón.
5- Estar bautizado.
6- Tener vocación al sacerdocio.
7- Tener una vida acorde a su misión.
8- Tener buena salud física y psicológica.
9- Ser capaz de vivir el celibato.
10- Y más importante, querer darse completamente al amor de Jesucristo y de los hermanos.
¿Las mujeres se pueden ordenar?
06 Septiembre 2011
Qué podemos hacer los católicos x ataques a sacerdotes?
22 Julio 2011
¿Que podemos hacer todos los católicos,además de rezar por ellos? Com el tema de los Sacerdotes acusados de Ped. en Irlanda, Alemania?.
¿"Quien tira la primera piedra"?
Seguro que en sus conciencias están totalmente dolidas, arrepentidos.
La Santa Iglesia en general está recibiendo un aluvión de la propaganda atea,etc etc.
Esperamos que nuestro Santo PADRE nos ilumine en este tema como en todos en la vida, de los que gozamos de su Santa Amistad.
¿Quien no ha cometido un pecado?
Que Dios les ayude a ellos a sus obispos y a todos los Padres de La Iglesia, que núnca más se vuelvan a repetir estas cosas con sus Santos y ejemplares Sacerdotes.
No sé el número exacto de acusados, pero seguro que no és ni el 0'00000001% del Mundo Sacerdotal.
Rezo por ellos y por todos los jovenes Sacerdotes para que se mantegan en el EJEMPLAR JESUS DE NATZHARET, EL HOMBRE PERFECTO Y SANTO
___________________________________
Tienes razón.
Aquí hay algunos datos:
Sobre la pedofilia en la Iglesia: con los datos en la mano
Orden sagrado
02 Febrero 2010
Mediante el sacramento del orden se confiere una participación al sacerdocio de Cristo-Cabeza. El sacerdocio ministerial se distingue esencialmente del sacerdocio común de los fieles.
1. El sacerdocio de Cristo
De entre el pueblo de Israel, designado en Ex 19,6 como «reino de sacerdotes», la tribu de Leví fue escogida por Dios «para el servicio de la Morada del Testimonio» (Nm 1,50); a su vez, de entre los levitas se consagraban los sacerdotes de la antigua aleanza con el rito de la unción (cfr. Ex 29,1-7), al conferirles una función «en favor de los hombres en lo que se refiere a Dios, para ofrecer dones y sacrificios por los pecados» (Hb 5,1). Como elemento de la ley mosaica, este sacerdocio es «introducción a una esperanza mejor» (Hb 7,19), «sombra de los bienes futuros», mas de por sí «no puede nunca, mediante unos mismos sacrificios que se ofrecen sin cesar año tras año, dar la perfección a los que se acercan» (Hb 10,1).
El sacerdocio levítico prefiguró de algún modo en el pueblo elegido la plena realización del sacerdocio en Jesucristo, no ligado ni a la genealogía, ni a los sacrificios del templo, ni a la Ley, sino sólo al mismo Dios (cfr. Hb 6,17-20 y 7,1ss). Por eso, fue «proclamado por Dios Sumo Sacerdote a semejanza de Melquisedec» (Hb 5,10), quien «mediante una sola oblación ha llevado a la perfección para siempre a los santificados» (Hb 10,14). En efecto, el Verbo de Dios encarnado, en cumplimiento de las profecías mesiánicas, redime a todos los hombres con su muerte y resurrección, entregando su propia vida en cumplimiento de su condición sacerdotal. Este sacerdocio, que Jesús mismo presenta en términos de consagración y misión (cfr. Jn 10,14), tiene, por tanto, valor universal: no existe «una acción salvífica de Dios fuera de la única mediación de Cristo»[1].
Año sacerdotal para los laicos: dos libros para la conversión
01 Febrero 2010
Federico Rodríguez de Rivera | Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla
Entiendo que el año sacerdotal, a los laicos, nos impele a rezar por los sacerdotes, para que haya vocaciones y sean todos santos. También para los casados con hijos varones en edad de merecer puede ser interesante considerar si rezan para tener un hijo sacerdote como es habitual en muchas familias cristianas.
Pero, además de ese objetivo, hay uno personal para todos, derivado del sacerdocio común, que es el de la identificación con Cristo y, para ello, las sucesivas conversiones.
Por ese motivo recomiendo el libro escrito por el teólogo converso Scott Hahn, “Señor, ten piedad“ que trata de las continuas conversiones y, como consecuencia, el sacramento de la confesión como medio imprescindible para el cristiano.
Para convertirse hay que reconocerse pecador, hacer examen y sentir el peso de la culpa, acudiendo a la misericordia divina. Hay que hacer de hijo pródigo una y otra vez, sabiendo que nuestro Padre Dios está ahí esperando que aparezcamos en el horizonte de su mirada, para correr a nuestro encuentro, abrazarnos, introducirnos en su morada, darnos una vestidura nueva y ofrecernos un banquete, al tiempo que nos considera de nuevo hijos suyos.
El contraste bíblico es el de Adán y Caín, y tantos personajes de la Biblia, que pecando echan la culpa a Dios, se justifican y parece que son ellos los agraviados. Adán reprochó a Dios la condición de su compañera Eva, a la que dejó sola ante la serpiente. Caín le increpa a Dios al decirle que no es guardián de su hermano y que ahora, por la sentencia divina, le buscarán para matarle, siendo él el único que había matado hasta entonces a un hombre.
Actualmente, los propagadores de la cultura de muerte, reprochan a Dios la existencia de la conciencia. Las madres que abortan a sus hijos les echan la culpa a ellos, que son los más inocentes de los seres humanos, el que por su culpa, tendrían que vivir con ataduras y se limitaría su vida de placer desenfrenado.
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Otra lectura imprescindible es la de una biografía del Santo cura de Ars, patrono de los párrocos, modelo de sacerdote y verdadero ejemplo de confesor y director espiritual.
Creo que es insuperable “El cura de Ars“ de Francis Trochu por el trabajo desarrollado para recopilar fuentes y dar una magnífica y accesible semblanza de San Juan Bautista María Vianney.
El cura de Ars quería a sus feligreses santos, identificados con Cristo, no le servía que fuesen tirando. Por eso se mortificó, se esmeró en el trabajo sacerdotal y en su sacrificio y les inculcó una profunda devoción a Santa María.
Su dirección espiritual tenía el objetivo de dejar las almas inmaculadas, con verdaderos propósitos de santidad y ahí estaba él una y otra vez para mostrar el camino, indicar las trabas, señalar las omisiones y evitar el autoengaño de sus penitentes. El camino señalado era arduo, el compromiso serio, pero la felicidad inmensa.
Muchas almas recibieron, además de la ayuda para conversiones profundas, para iniciar o proseguir el camino de identificación con Cristo, luces del cura de Ars sobre su posible llamada.
El año sacerdotal implica, en el fiel corriente, una profunda identificación con Cristo, en ese sacerdocio común. También significa llevar el crucifijo a su ambiente, ahora que los laicistas quieren erradicarlo de la vida pública.
Para eso, la conversión es el camino y la consideración del cariño maternal de María la seguridad de la victoria. El mismo Cura de Ars mostró como impenitentes recalcitrantes fueron redimidos por nimios detalles que tuvieron con Nuestra Señora. Pero ¿nos contentaremos sólo con esa salvación a última hora o querremos ser verdaderos rodrigones de Cristo en la tierra?
Las fichas técnicas de estos dos libros:
Autor: Scott Hahn
Título: Señor, ten piedad
Ediciones Rialb, colección Patmos, Madrid 2006
y Autor: Frances Trochu
Título: El cura de Ars
Ediciones Palaba, Madrid 2001






